TENGO UN DESEO QE GEMIRTE (Sexualidad en las relaciones de pareja)

Dice Marcela Lagarde que si no sabes lo que deseas, te conviertes en territorio de deseos ajenos.

Trabajo-tele-concina-hijos-amistades-casa- me falta tiempo, ¿os suena? Con esta rutina no nos sobra para dedicarnos a bucear en nuestros deseos. ¿Qué deseo? Descansar, tener tiempo para mí, poder irme de viaje, leer tirada en el sofá, qué se yo, aburrirme, deseo.

Así claro, la capacidad de erotizarnos y erotizar se nos disipa en cada semáforo que cruzamos, corriendo, en ámbar.

¿Qué es tu sexualidad: árbol centenario, flor de temporada, arbusto o margarita deshojada? ¿Cuándo fue la última vez que pusiste en tu lista de tareas preferentes tener un encuentro sexual (solo o acompañado)?

En numerosas ocasiones esperamos “a que surja”. Y es que si surge está bien, pero si no lo hace, es que algo va mal. Este mito está relacionado con la fase de enamoramiento de las relaciones de pareja, durante la cual, efectivamente, el deseo es elevado y mantenido de manera constante. Pero esto cae, irremediablemente, hasta la posterior ruptura sentimental o el establecimiento de una relación de pareja basada en la intimidad, complicidad, apoyo, seguridad etc. En este punto, muchas parejas desarrollan una sexualidad más plena, mediante la confianza, comunicación de necesidades y fantasías, establecimiento de juegos de acuerdo mutuo etc.

Así pues, para disfrutar de nuestra intimidad corporal con las parejas, se presentan como fundamentales tres puntos básicos:

  • La aceptación mutua de que el deseo es variable, tanto entre las personas como a lo largo de la vida de un individuo. Tener más o menos deseo, en muchas ocasiones, es algo que afirmamos a través de la comparación con “los otros”. Tu deseo es tuyo. No lo compares, no lo presiones. Esto es directamente proporcional a la disminución del mismo.
  • El deseo se construye, reconstruye, inventa, se alimenta, se riega… Proponeos tener una cita (aunque vivais en la misma casa). Buscad un espacio-tiempo que promueva un contacto íntimo (y no sólo me refiero a lo sexual). Compartid fantasías, hablar, leed, mirad películas, regalaos ropa que os erotice…
  • Y por último, explórate, investiga, pide. Busca lo que te gusta, lo que no, prueba lo que no sabes si te gustará… y convierte tu cuerpo en un campo de placer propio.

Escrito por Ana Moyano psicóloga del equipo NB.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s